Como narradora, feminista y mujer en busca de lugares que tienes que visitar, debo admitir que Genalguacil me ofrece la oportunidad perfecta para descubrir y compartir con mi comunidad historias valiosas e inspiradoras.
El artículo de hoy trata sobre uno de los mejores alojamientos en Genalguacil, Andalucía, y también presenta la historia de una mujer extraordinaria que está forjando el futuro rural con sus acciones, valores y cualidades.
Elena Crespo es madrileña, pero hace cinco años decidió mudarse a Genalguacil. Hoy, está dando forma al futuro rural de este pueblo gestionando uno de los alojamientos más encantadores para dormir cuando se visita Genalguacil e inspirando a otras mujeres del pueblo con su ingenio, fuerza y determinación para hacerlo todo solas. También se encarga de todo el trabajo duro que requiere una finca: el huerto, los olivos y todas las demás labores del campo.
Además, es cofundadora de la Asociación Genial Genal, que organiza el mercadillo mensual en la plaza del pueblo, crea una comunidad a su alrededor y promueve y apoya a los emprendimientos locales.
Para mí, Elena es una mujer excepcional, y la zona rural necesita más mujeres como ella para seguir viva y prosperando.
La casa personal de Elena
¿Cuál es la historia detrás de la finca El Molino?
Uno de los grandes encantos de la Finca El Molino es saber que habitas un lugar con una larga y significativa historia. Este fue uno de los dos molinos de aceite del pueblo de Genalguacil y estuvo funcionando hasta bien entrada la segunda mitad del siglo pasado.
Basta con mencionar la finca El Molino a cualquier vecino mayor del pueblo para que, de inmediato, rememore con emoción los recuerdos aquí vividos durante la molienda de la aceituna. Enseguida contará por dónde subían los mulos cargados, dónde se almacenaban las aceitunas mientras guardaban turno, cómo permanecía el fuego siempre encendido o cómo ayudaban con el prensado.
La visita al molino, con sus piedras cónicas y la prensa de hierro, permite hacerse una idea del arduo trabajo del campo de antaño.
¿La casa ha sido renovada con mucho cuidado; ¿qué elementos de diseño y decoración consideras que más representan su esencia?
Para el diseño y la decoración tengo la suerte de poder contar con la colaboración de mi hija, que es arquitecta, y mi hermano, que es diseñador gráfico; de esta manera, cualquier decisión pasa por varios filtros antes de ser confirmada.
Intentamos aunar un estilo rústico, en armonía con la naturaleza del entorno y con su pasado, con una visión muy actual y moderna, sin renunciar, como no podía ser de otra manera, al confort y la comodidad.
Casa del Molino
¿Cómo fue el proceso de transformar la antigua alberca de riego en una piscina de agua salada? ¡Me parece genial la idea!
Una alberca de riego que tiempo atrás también era lugar de baño. ¡Allí pasaron buenos ratos los niños!
Efectivamente, los veranos son cada año más calurosos y se hace imprescindible contar con un espacio de baño. El trabajo para la conversión de uso fue sencillo: instalamos una depuradora y acondicionamos una plataforma de madera anexa. Desde aquí se pueden disfrutar unas vistas impresionantes a las sierras Bermeja y Crestellina. El resultado: ¡un espacio idílico!
La antigua alberca de riego, la piscina, la finca
¿La finca cuenta con olivos centenarios y frutales: ¿qué significa para ti convivir y trabajar en un entorno tan natural?
Era muy joven cuando dejé Madrid para vivir en el campo. Amo la vida en el pueblo y el trabajo agrícola.
Cuidar mi huerto y mis árboles me llena de profunda satisfacción. Preparar la tierra, sembrar y plantar, atender y acompañar su crecimiento, cosechar y llevar los productos directamente a mi cocina es, sencillamente, fantástico. Un trabajo manual, al aire libre, profundamente arraigado en nuestra genética tras más de 10.000 años de evolución humana.
¿Hay algún rincón especial dentro de la finca que para ti tenga un significado emocional o estético destacado?
Todavía hoy, después de cinco años viviendo aquí, cuando estoy por cualquier rincón de la finca realizando alguna tarea y levanto la vista para mirar a mí alrededor, veo las montañas de la sierra, los olivos o los grandes algarrobos, me emociono y me siento profundamente afortunada.
Pero hay un lugar en la finca realmente mágico. Al final de lo que llamamos paseo de los acantos se encuentra un pequeño arroyo que solo lleva agua en época de lluvia, flanqueado por grandes cortados de piedra y una maraña de árboles con lianas. Se crea allí un pequeño y especial microclima de alta humedad, como si de una auténtica selva tropical se tratara, donde no falta tampoco el canto de los pájaros. Es asombroso cómo se ha configurado ese espacio tan particular y diferente del resto del paisaje. Es mi rincón favorito.
¿Genalguacil es conocido por su arte contemporáneo; cómo se integra ese espíritu artístico con la experiencia del alojamiento?
Me gusta que me hagas esta pregunta. Efectivamente, el arte es una seña de identidad de Genalguacil y también tiene un peso muy significativo en la Casa del Molino.
Las paredes de la casa están decoradas con la obra del artista David Crespo, afincado en la costa de Casares. Una obra muy orgánica, que incorpora materiales naturales, de gran fuerza expresiva y en plena armonía con una casa situada en medio de la naturaleza.
¿Recomendarías alguna ruta, obra de arte o lugar del pueblo que los huéspedes no deberían perderse?
En cuanto a rutas de senderismo, para una estancia corta recomiendo dos recorridos que no defraudan.
El primero es la ruta de Genalguacil a Jubrique, que puede realizarse de forma circular. Se sale por la calle Los Castañales y se regresa por el sendero de Matagallar y los Saucillos, además de los bosques de castaños y alcornoques que se atraviesan. Al alcanzar la cumbre, las vistas son espectaculares.
La segunda propuesta son las Pasarelas del río Genal, un recorrido sin dificultad que discurre paralelo al río y permite disfrutar de los encantos del agua y de la vegetación que la rodea.
También, si la estancia es en verano, no puede faltar una visita al Charco Azul y a sus cuatro pozas.
Por supuesto, el pueblo y sus obras de arte asombran a cualquier visitante. Puede ser buena idea comenzar con una visita al museo y aprovechar para recoger algún folleto o propuesta de juego para el recorrido. Después, solo hay que deambular y perderse por el intrincado laberinto de calles estrechas del pasado morisco, con los ojos bien abiertos para ir descubriendo el más de un centenar de obras de arte que convierten a Genalguacil en un auténtico museo al aire libre.
Hay obras emblemáticas como Arco de Viento, Obra Telereal o Farola. Cada visitante disfrutará de la sorpresa y el asombro que provoca el encuentro fortuito con las creaciones. Y cada uno, no sin dificultad, elegirá sus preferidas.
¿Qué tipo de viajeros suelen enamorarse de la Casa del Molino?
Cualquier viajero que busque un lugar para conectar con la naturaleza y disfrutar del relax encontrará en la Casa del Molino el alojamiento perfecto. La finca cuenta con algo más de una hectárea, en su mayor parte dedicada a olivos, aunque también alberga frutales como naranjos, caquis y aguacates, además de algarrobos y almendros. A lo largo de la finca se distribuyen pequeños senderos para pasear y espacios estratégicamente acondicionados desde los que disfrutar de unas vistas inmejorables.
Además, hay un valor añadido que aún no he mencionado: la finca se encuentra dentro del propio pueblo, de modo que en apenas un par de minutos a pie se puede llegar al centro sin necesidad de coger coche.
En los cuatro años en funcionamiento, han sido varios centenares de huéspedes los que han pasado por aquí y, tengo que decirlo, todos se han marchado encantados.
Si pudieras resumir en tres palabras la experiencia de hospedarse aquí, ¿cuáles serían?
De acuerdo, voy a señalar tres aspectos que experimentan los huéspedes de la Casa del Molino:
Bienestar emocional, con una notable reducción del estrés y la ansiedad.
Mejora de la salud física y estimulación de los sentidos.
Aumento de la creatividad, la concentración y la atención.
Todo ello son beneficios derivados de la conexión con la naturaleza, en un alojamiento cuidado al máximo en cada detalle para garantizar la comodidad y el disfrute.

